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El humor y la risa son la mejor receta para la felicidad

Algunos estudios científicos encontraron evidencia que 60 minutos de humor, mejoran la inmunología del cuerpo y reducen significativamente el estrés. Mary Bennet y su equipo de la Universidad Estatal de Indiana, encontraron que ver un vídeo humorístico, en lugar de un vídeo de turismo, disminuye el estrés autopercibido en la mayoría de personas. De manera similar  las investigaciones realizadas por Wanda Christie y Carole Moore de la Universidad Tecnológica de Arkansas hallaron, en pacientes con cáncer, que proporcionarles material humorístico  antes de una intervención, reduce la ansiedad y los niveles de hormonas del estrés en la sangre.

Mucha gente, sobre todo quienes viven en las grandes ciudades, ansían alejarse del ajetreo del mundo y vivir una vida simple y en paz. Hay quienes piensan que el estrés es un problema resultado de la agitación del mundo moderno y la tecnología, lo cierto es que el estrés se encuentra en el ADN del ser humano y es tan propio de nuestra especie como de todas las demás. Para aclarar esto, Elkhonon Goldberg profesor de la Universidad de Chicago, nos explica de manera muy breve ¿qué es el estrés? Lo primero que sucede cuando una persona experimenta estrés, físico o mental, es la generación de una señal por parte del hipotálamo que controla la respuesta de “lucha o huida”, esto aumenta la producción de una hormona llamada adrenalina la cual, en combinación con la noradrenalina, aceleran el ritmo cardíaco y aumenta el metabolismo y la presión sanguínea. Simultáneamente se incrementa la liberación de otra hormona llamada cortisol, que puede ayudar a mejorar la memoria, el sistema inmunológico y las respuestas antinflamatorias, así como también reduce la sensibilidad al dolor. En otras palabras, uno está preparado para una situación inmediata de supervivencia.

Robert Sapolsky, profesor de la Universidad de Stanford, señala en su libro «Why Zebras Don’t Get Ulcers» que los humanos somos los únicos mamíferos que podemos estresarnos simplemente con nuestros pensamientos. Cuando estamos estresados, por cualquiera razón, presentamos el mismo tipo de reacción que, por ejemplo, una cebra cuando intenta escapar de las garras de un león. Al tratar de salvar su vida corriendo, la cebra consume básicamente todas sus hormonas del estrés como combustible en su huida, y si sobrevive, la cebra vuelve rápidamente a su nivel de equilibrio. En cambio, los seres humanos generalmente dejamos que el estrés continúe generándose y aumentando durante largos periodos de tiempo.

Es por esto que, el estrés limita la flexibilidad mental y la capacidad para ver soluciones alternativas. Los efectos del estrés a largo plazo, pueden paralizar a una persona, conduciéndola a la inacción. Este estado se denomina popularmente “estar quemado”. Las personas que experimentan este tipo de estrés a menudo pierden la motivación y se sienten mentalmente agotadas, y sin duda no estarán felices.

Un estudio de neuroimágenes mostró que los sentimientos de felicidad o tristeza autogenerados activan las mismas partes del cerebro que las emociones “reales”, es decir las que se producen como resultado de las circunstancias de la vida diaria. Imaginarse a uno mismo riendo consigue reducir la tristeza, mientras que imaginarse llorando reduce la percepción de felicidad.

Con la intención de simplificar, se puede decir que una buena carcajada es una gran ayuda para combatir el estrés o si no es el caso, sencillamente imagínate riendo, puede que esta sea una buena  receta para estar feliz.


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