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Hicimos una encuesta con esta pregunta a través de las redes y aunque la mayoría respondió que sí (76 %),  los resultados de las búsquedas en Google revelan que viene siendo constante  desde hace años.

¿Qué significa esto?

Representa que la felicidad no es una moda, como dicen algunos, si no más bien una constante del ser humano; Sin embargo,  los picos en la gráfica de búsquedas en Google demuestran que el interés se incrementa en estas fechas próximas a las fiestas navideñas, por lo que podría ser un buen momento para analizar el papel de la ciencia en esto.

Grafico con resultados de búsquedas en Google sobre el tema Felicidad de los últimos 5 años
Resultados en Google Trends 2014 – 2019

¿Cómo fue que la ciencia empezó a involucrarse en la felicidad?

El interés de la humanidad por la felicidad parece ser tan antiguo como la cultura. En los tiempos antiguos, fue la filosofía la que se ocupó de estudiar la felicidad y explicarla; en nuestros días ha ocurrido un cambio con respecto a esto, hoy son los científicos los que hablan de la felicidad, para entender esto miremos la historia, no como un relato aburrido de hechos pasados, más bien como un análisis vivo que nos permita intuir el futuro.

La definición llamada «culta» de la felicidad, estuvo influenciada por el pensamiento griego de Aristóteles, Seneca y Epicúreo, con la visión de una felicidad estoica o relacionada con el placer. Después vinieron muchos siglos de religión que, desde Europa se extendió al mundo, prometiendo la felicidad, solo después de la muerte y «siempre y cuando» se hubiese cumplido con todas sus exigencias en vida; exigencias basadas en la exacerbación del sufrimiento, los sacrificios y las privaciones, como medio de purificación de los pecados. Debido a eso, puede que aun persista en muchas personas, el pensamiento que, después de una alegría vendrá una desgracia, y viven atemorizadas a ser felices o lo que es peor aun, se la pasan intentando negar su felicidad, por si consiguen engañar a ese “alguien o algo” que les exige sufrimiento a cambio de otorgarles la dicha; una variante esta representada por la corriente del crecimiento espiritual, que presentan al sufrimiento, como un camino de evolución, «si te ocurre algo malo, es que tienes algo que aprender» induciendo el pensamiento que solo se puede ser feliz, si se ha pagado el precio de la felicidad con suficiente dolor. 

Hallazgos recientes revelan que los aztecas tenían su propia visión de la felicidad, explicada por sus filósofos llamados tlamantines, para ellos tener una buena vida y ser feliz no estaban asociados, los aztecas creían que por más buena, talentosa o inteligente que fuera la persona, podrían ocurrirle cosas malas. O incluso podría equivocarse, resbalarse y caer. Por eso, antes que buscar deliberadamente una felicidad que, en el mejor de los casos, sería pasajera y azarosa, el objetivo para los aztecas era llevar una vida digna de ser vivida

El pensamiento oriental, muy influenciado por el budismo y los yoguis, ofrece una felicidad asociada a sus prácticas, aceptar sus virtudes y aproximarse al ascetismo o negación de los deseos. Sin embargo, la felicidad última, solo se lograría al momento de alcanzar la Iluminación para unos o Arhat para otros.

Aunque diferentes en muchos aspectos, todos estos planteamientos tienen algo en común, coinciden en una visión de la felicidad cercana a un estado permanente (solo después de la muerte) y proponen a manera de una vía para alcanzar aquella felicidad, un conjunto de preceptos y normas que se deben seguir, sustentadas con promesas a largo plazo. Todas estas propuestas se basan en varias hipótesis que solo pueden ser verificadas después de la muerte, por lo tanto, en términos coloquiales son teorías, es decir suposiciones o hipótesis no comprobadas, por eso requieren sustentarse en dogmas.

De hecho, la ciencia moderna no irrumpió súbitamente, sino que se elaboró y se afianzó gradualmente a partir del siglo XVII, constituyéndose  en la ciencia tal como es conocida en la actualidad. Los científicos no tardaron en preguntarse, qué ocurría en el cerebro cuando experimentamos eso que llamamos felicidad, es decir que sucede a nivel bioquímico y celular, independientemente si se experimenta felicidad debido al dinero o el amor (material o inmaterial)

La ciencia,  en nuestros días está explicando, como son los procesos neuroquímicos a través de los cuales experimentamos las emociones; también observa y analiza el comportamiento humano, para descubrir las interacciones de la genética con los rasgos personales de las personas que son más felices, y está descubriendo que determinados comportamientos y acciones, inducen o activan los procesos neuroquímicos asociados a la felicidad.

Los científicos, no apoyan que se emplee la ciencia como una alternativa a la espiritualidad. No obstante, es el más poderoso desmitificador que la humanidad ha inventado. De cara al futuro , la ciencia busca explicar la felicidad, desde un punto de vista realista, convirtiéndola en algo accesible y más cercano al ser humano, en algo posible de experimentarse sin temor y con naturalidad, y con los pies sobre la tierra.

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