Sharing is caring!

Solo la lluvia cae del cielo, la felicidad no

En todas las culturas la gente habla de la importancia del sufrimiento como vía de crecimiento o de purificación, pero los padres desean que sus hijos sean felices. 

¿se trata de una contradicción? 

Muchas otras personas piensan que después de una alegría vendrá una desgracia, y viven atemorizadas a ser felices, o lo intentan ocultar, por si consiguen engañar a ese “alguien o algo” que les exige sufrimiento, a cambio de otorgarles la dicha. 

Es probable, que detrás de esas maneras de pensar se encuentre una idea: La obligación de buscar la felicidad, como un lugar al cual llegar o un estado que alcanzar. Creyendo que una vez atrapada y poseída gozaran de sus beneficios “siempre”. 

Por eso presentan al sufrimiento como un camino de crecimiento personal, induciendo a pensar que sólo se puede ser feliz, si se ha pagado su precio con suficiente dolor.

Nada más alejado de lo que sabemos hoy sobre la felicidad. Durante una entrevista en el II Foro Internacional de Ciencias de la Felicidad,  la Dra. Sonja Lyubomirsky comentó que es frecuente que la entrevisten y le pidan consejos para “ser feliz en cinco minutos”.  Lyubomirsky, profesora en la Universidad de California Riverside y autora del libro La Ciencia de la Felicidad, señaló que ser feliz requiere empeño y voluntad.   

La mayoría de investigadores están de acuerdo que la felicidad se parece más a una emoción que a un estado, por lo tanto, se encuentra sujeta al vaivén de las circunstancias y de nuestros pensamientos. Entonces no existe un ciclo predeterminado de: “sufrimiento-felicidad-sufrimiento” o cualquier otra combinación posible. Lo que probablemente suceda, es que tendemos a fijarnos con más intensidad en los problemas que en la felicidad, esto ya tiene una proporción estudiada y es 3:1, es decir tres eventos felices del día quedan sepultados por un solo evento negativo en el mismo día. Además  perderemos  interés muy rápidamente en lo que nos hace felices, debido a la Adaptación Hedonista, algo que podríamos llamar un mal hábito. 

Ser felices es por lo tanto, una consecuencia de crear nuevos hábitos para apreciar y no perder de vista lo que nos proporciona bienestar, equilibrar la proporción de la felicidad hacia 1:1 y modificar la manera que interpretamos o percibimos, lo que ocurre (nuestras circunstancias).

Bien lo decía el poeta Max Ehrmann (1872-1945), en su Desiderata ¡Esfuérzate por ser feliz!

 

 

Suscríbete al Blog

shares